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2.08.2026

EL DERECHO INTERNACIONAL FRENTE A LA LEY DEL MAS FUERTE. EL MUNDO DESORDENADO

 

INTERNATIONAL LAW VERSUS THE LAW OF THE STRONGEST. THE DISORDERED WORLD

 


AUTOR: ROMULO GUSTAVO RUIZ DE CASTILLA

cronicasglobales.blogspot.com

email: gusruizd@gmail.com

 ORCID: 0000-0002-0601-8864

 

 

Se puede reproducir citando autor y fuente

 

ABSTRACT

The fragile international system faces several challenges from key actors. This text examines some of the perspectives that may arise.

RESUMEN

El frágil sistema internacional, sostiene varios desafíos, provenientes de actores importantes. En este texto revisamos algunas perspectivas que pueden presentarse.

 

 

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Cada cierto periodo de la historia, experimentamos una tendencia, que se genera en la transitoria actitud de algunos importantes actores, para imponer la fuerza del hecho sobre el derecho, la coacción frente a la diplomacia y desconocer el orden y la seguridad internacionales. En ese mismo sentido, la humanidad grupal o tribal, en contra de la historia, cree a veces que el poder establecido de una época de auge y hegemonía, es permanente y que puede durar indefinidamente. Por ello, se empeña en soluciones parciales e inadecuadas para imponerse sobre otros y extender un status quo erosionado y envejecido.

La génesis del momento actual puede establecerse como antes en la historia, cuando alguien quiebra el tablero, intenta modificar o cambiar un sistema caótico o un formalismo que, aunque debilitado, cuestionado y frágil, actuaba o funcionaba con alguna institucionalidad y organización. Ese escenario de cambio, ya era definido por Heráclito, cuando afirmaba que en el ser humano lo único que no cambia, es el cambio. El cambio, la transformación, ha sido y es una característica propia del ser humano, y aunque algunos pueden negarlo, en nuestra común historia nada es permanente.

Reaparece ahora un momentáneo auge del proceso de unilateralismo frente al multilateralismo, sin embargo, incluye más variables y numerosas situaciones. En este caso las organizaciones internacionales, nacidas de los grandes conflictos mundiales y que costaron tiempo y afanes formar y defender, sostienen sus mayores desafíos. Hoy, el orden internacional político y económico, parece fuera de control, acciones individuales buscan imponerse sobre las generales, las amenazas se suceden y las normas internacionales se trasgreden. La democracia, no es ya el más perfecto de los sistemas imperfectos, sino que se presenta como un sistema débil y desfasado y a pocos parece sorprender, o quizás, es una aceptación anticipada, puesto que de alguna forma ya se vislumbra la conclusión.

La siempre escasa e imperfecta institucionalidad internacional, obtenida con numerosos retrocesos y breves avances, decae por su propia inutilidad, incapacidad y burocratismo. No se trata de ser temerario o apocalíptico respecto del futuro cercano, sino entender mejor la actual situación mundial y examinar alternativas.

No significa que regresamos a instancias anteriores a la Paz de Westfalia de 1648, que sentó las bases del derecho internacional y estableció el equilibrio de poder frente a la hegemonía. No pensamos que retornaremos a tiempos previos a la Revolución francesa, cuando la justicia no era previsible y las resoluciones judiciales no tenían debida motivación, cuando imperaba la ley del más fuerte y la arbitrariedad era totalmente permitida. Es verdad que, si los países tienen conductas erráticas e imprevisibles, no es posible generar planificación básica y un marco adecuado para intercambiar bienes y servicios ¿Cómo podrían manejarse y coordinarse los desacuerdos? ¿Cuál sería la confianza y la seguridad jurídica, que separan la ley del abuso? Pero este es un panorama extremo y desproporcionado, excepto suceda una destrucción final, parece difícil de manifestarse en las actuales condiciones.

Después de la última gran pandemia de 2019, se presenta más evidente la idea de una desaparición, de una extinción humana. Incluso se infiere que después de ella, podría sobrevenir una nueva población reemplazante y que sería una derivación de moluscos invertebrados como los pulpos, altamente inteligentes, con capacidad de modificar su propio ADN y una habilidad impredecible de adaptación en ambientes hostiles. No obstante, la realidad de los nuevos descubrimientos científicos, la Inteligencia Artificial, la computación cuántica, antes desconocidos, nos muestran un camino de esperanza, en el que la ciencia y la conciencia, objetividad y subjetividad, son parte de un solo sistema, totalmente relacionado e interdependiente, un camino de mejora y progreso humanos, al cual han acompañado las normas del derecho.

No es novedad señalar que el sistema mundial actual está ya debilitado y necesita grandes cambios, pero es cierto también que la humanidad tiende a completar los espacios disponibles. Si un sistema declina o decae, transcurrido un tiempo otro llega a reemplazarlo. Es altamente posible que algún orden surgirá de un sistema que se debilita y esperemos que sea algo mejor.

La transitoria realidad actual, debe ser contrastada con los principios y valores humanos comunes, no hemos caminado y resistido tanto, para llegar a nada mejor, ese no es el mundo que queremos. No creemos que la humanidad por su propia arrogancia, aceptación e indiferencia, se autodestruya y se extinga, o al menos no tan pronto. Si entendemos que todo lo perjudicial se puede transformar, que la realidad humana se puede siempre mejorar, que el estado de derecho se impone sobre la arbitrariedad, comprendemos que un sistema nuevo y perfeccionado, surgirá de nuestros desaciertos, divergencias y dificultades.

 

 

 

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