ETHICS AND MORAL OF THE LAWYER. THE LEGAL DEONTOLOGY.
AUTOR: ROMULO GUSTAVO RUIZ DE CASTILLA
cronicasglobales.blogspot.com
email:gusruizd@gmail.com
ORCID: 0000-0002-0601-8864
ORCID: 0000-0002-0601-8864
Se puede reproducir citando autor y fuente
Abstract
The lawyer's behavior at all levels of the professional career is directly to the ethical and moral formation of the individual relationship. We understand morality as a set of practical rules of a society that are transmitted from generation to generation and are applied from society to the individual. Ethics instead is a set of standards theoretical and philosophical nature, which are imposed from the consciousness of the individual to society. In that sense, the lawyer's conduct involves not only professional, technical or professional activities typical of the profession, but also privacy, relationships with family and community, connecting with their colleagues and all dimensions of life of the human being that sustains the professional.
Abstract
The lawyer's behavior at all levels of the professional career is directly to the ethical and moral formation of the individual relationship. We understand morality as a set of practical rules of a society that are transmitted from generation to generation and are applied from society to the individual. Ethics instead is a set of standards theoretical and philosophical nature, which are imposed from the consciousness of the individual to society. In that sense, the lawyer's conduct involves not only professional, technical or professional activities typical of the profession, but also privacy, relationships with family and community, connecting with their colleagues and all dimensions of life of the human being that sustains the professional.
Resumen
La conducta del abogado en todas las circunstancias de la carrera profesional, está en relación directa a la formación ética y moral de la persona. Entendemos la moral como un conjunto de normas prácticas de una sociedad que se transmiten de generación en generación y que se aplican desde la sociedad hacia el individuo. La ética en cambio se trata de un conjunto de normas de carácter teórico y filosófico que se imponen desde la misma conciencia de la persona hacia la sociedad. En ese sentido la conducta del abogado implica no sólo actuaciones profesionales, técnicas o especializadas propias de la profesión de abogado, sino también la vida privada, la relación con la familia y la comunidad, la conexión con sus colegas de trabajo y todas las dimensiones de la vida humana del ser humano que sustenta al profesional.
CONTENIDO
Abstract
Resumen
Marco teórico
La deontología jurídica
Los Colegios profesionales
Código de ética profesional
Conducta profesional del abogado
Respeto recíproco entre jueces y abogados
El abogado del tercer milenio
Conclusiones
Referencias bibliográficas
----------------------
MARCO TEORICO
Kant fue el primer filósofo que estableció diferencias
fundamentales entre las que él denominó “éticas materiales” y “éticas
formales”. Llegó a la conclusión que todos los sistemas éticos buscaban su
fundamentación teórica en fines exteriores a la propia ética, es decir, en la
consecución de determinados bienes materiales (el placer, la felicidad, la
salvación eterna), y no precisamente en el puro y estricto respeto al deber que
proviene de una voluntad libre, la cual quiere darse a sí misma las normas de
su acción moral. Kant propuso entonces la ética formal la cual no debía poseer
contenidos concretos, esto es, no proponer ninguna finalidad material (por
ejemplo, consecución de una vida feliz, de acciones útiles o placenteras, etc.)
que justifique las acciones morales. (Merchán Gordillo, 2015)
Según Kant, la moral sólo puede ser justificada por
respeto puro al deber y no en finalidades materiales. En contraste, sostenía
que los mandatos morales, debían expresarse como un conjunto imperativo
categórico único y no en imperativos hipotéticos. Su filosofía le manifiesta al
ser humano: actúa siempre de tal modo que quieras que la máxima de tu acción se
convierta en ley universal. Dicho de otra manera: actúa siempre de tal manera
que desearas que los demás actuaran con respecto a ti. Una variación del
precepto bíblico, amarás a tu prójimo como a ti mismo (Gálatas 5: 14, Mateo 19: 19).
Para Kant, la ética no debe explorar sus fundamentos en nada externo al deber y
a la propia conciencia. Según su razonamiento, el único fundamento de la vida
moral es la buena voluntad, aquella que no busca fines ajenos a ella misma. (Merchán Gordillo, 2015)
La ética puede entenderse como el conjunto de postulados
o proposiciones racionales acerca del efecto bueno o malo de un determinado
acto humano; viene a ser el entendimiento de lo que se debe y lo que no se debe
hacer, de lo que está bien y de lo que está mal en la conducta humana. La ética
alcanza y contiene los principios y las disposiciones del hombre en la vida, su
carácter y también implica a la moral. (Universidad San Martin de Porres, 2012)
La Moral se entiende como el conjunto de actos, hechos y
pensamientos, que comprenden: a) Un conjunto de imperativos de actuación
aceptados libre y conscientemente, que reglamentan la conducta individual y
social. b) Un conjunto de acuerdos adaptados por las costumbres sobre la manera
como deben coexistir los hombres entre sí. c) Un conjunto de formas de vida
mediante las cuales las personas aspiran a realizar todo lo que consideran
bueno. d) La capacidad para decodificar lo que es bueno y lo que es malo, y de
razonar sobre ello. (Universidad San Martín de Porres, 2012)
Podemos interpretar a la moral como el complejo de normas
prácticas de una sociedad, que se transmiten de generación en generación y que
se establecen desde la sociedad o colectividad hacia el individuo. La ética en
contraste, es un conjunto de normas de carácter teórico y filosófico que se asignan
y se asumen desde la misma conciencia individual de la persona hacia la
sociedad.
En ese sentido, en el caso de la ética del abogado,
generalmente las normas jurídicas de cada país, establecen las obligaciones del
Abogado como del Juez, así como las sanciones correspondientes para ambos.
Igualmente en los Estatutos de los Colegios de Abogados, se considera las faltas
e infracciones al Código de Ética del Abogado.
Los códigos de procedimientos civiles y penales así mismo
especifican los actos de malicia, temeridad o de mala fe del abogado, que se
identifican con faltas e infracciones éticas, como la farsa, la estafa, la
ilegalidad en el proceso, el abuso del derecho, entre otras, que obligan al magistrado
a cargo a remitir copias de las actuaciones respectivas a la Presidencia de la
Corte Superior, al Ministerio Público y al Colegio de Abogados, correspondiendo
a éste último realizar la investigación de los hechos y sancionar oportunamente
el mal accionar de sus agremiados. (Torres Manrique, 2008)
Los actos de temeridad y de mala fe en que el abogado puede
incurrir, como también el justiciable, pueden producirse en la demanda,
contestación de demanda o presentación de medio impugnatorio. El juez puede sancionar
al abogado o a la parte que actúe en el proceso con dolo o fraude (Art. 50-5
Código Procesal Civil peruano). En cualquiera de estos actos procesales, puede
suceder que carezcan manifiestamente de fundamento jurídico, se aleguen hechos
contrarios a la realidad o se obstaculice reiteradamente, por cualquier medio,
el normal desarrollo del proceso infringiéndose el Principio de Celeridad
Procesal que es y debe ser elemental en toda acción procesal. (Torres Manrique, 2008)
LA DEONTOLOGIA JURIDICA
Derivada del término griego “Deontos”, que expresa deber u obligación y “Logía” que significa estudio, la deontología de define como la
"ciencia de los deberes o teoría de las normas morales. Aplicada a las
profesiones se denomina deontología profesional y es la disciplina que se ocupa
de determinar y regular el conjunto de responsabilidades éticas y morales que
surgen en relación con el ejercicio de la profesión, especialmente aquellas de
dimensiones que tienen repercusión social. Su contenido se establece y
justifica en los principios y normas de la ética y la moral, de esta manera el
objetivo de la deontología profesional, consiste en la aplicación de estos
principios a cada profesión. (Jaramillo Jimenez, 2013)
Aristóteles nos sugiere en su Ética a Nicómaco que el bien más deseado
es la felicidad, principio que se trasmite por medio de la Iglesia en la Edad
Media, con la diferencia que la Iglesia no habla de una felicidad terrena sino
de una felicidad eterna, que se gana a través de la penitencia y de la práctica
de las virtudes. En la posición postmoderna encontramos que el ser humano sigue
un modelo hedonista-sensorial y sensualista no sólo individualista; hoy se
habla de solidaridad y de desarrollo sostenible, una propuesta ética hedonista
colectivista, que recomienda el uso moderado de los recursos naturales para no
perjudicar a las futuras generaciones. Si queremos diferenciar la Ética de la
Moral podemos aceptar, como señalábamos líneas atrás, que las normas éticas proceden
del interior del ser individual y que las normas morales provienen de la
sociedad, en ese sentido, la norma ética se refiere a la valoración moral de
los actos humanos. (Jaramillo Jimenez, 2013)
La deontología actuó en forma implícita
desde el desarrollo del derecho. Ya en tiempos del Corpus Iuris del Derecho Romano (Digesto, Ley 25 de Test. XXII, V)
se hace referencia a la obligación de no propalar secretos respecto de
abogados, procuradores y escribanos, mas tarde las Leyes Alfonsinas (1265) exigían a los escribanos que fuesen leales,
buenos y hombres de confianza. (Jaramillo Jimenez, 2013) (Campos Menjívar, 2011)
El término Deontología fue introducido por el filósofo
utilitarista inglés Jeremías Bentham (1748-1832)
en su libro Deontología o ciencia de la
moralidad, para denominar o designar al sistema ético y moral sobre aquello
que está adentro de uno mismo y que justifica nuestros propios actos que no
corresponden a imposiciones dictadas por leyes. La
definición de Benthan nos lleva a pensar a la ética Profesional como Moral
Profesional y a la Deontología como ciencia normativa que estudia los deberes,
los derechos de los profesionales en cuanto tales, puesto que no sólo trata
sobre el problema de la ética, que estudia en forma general las obligaciones de
la persona. Bentham concibe la Deontología como una disciplina que se ocupa de
determinar y reglamentar el conjunto de responsabilidades éticas y morales que
surgen en relación con el ejercicio de la profesión, especialmente aquellas que
tienen repercusión social. (Campos Menjívar, 2011) (Jaramillo Jimenez, 2013)
La deontología jurídica objeto de nuestra reflexión, se
ocupa de los deberes de los abogados, de la determinación de cómo debe ser el
derecho y cómo debe ser aplicado, exige que el
profesional del derecho, el abogado, actúe de acuerdo a la ley y en armonía con
los jueces, con sus colegas abogados, con sus clientes y con las normas del
sistema judicial, a los cuales se debe. Con su cliente o patrocinado, debe
actuar de la manera más objetiva y ecuánime posible, comportándose siempre en
forma manifiesta, veraz y oportuna, velando siempre por sus intereses y
derechos. Entre las exigencias éticas para el abogado se destaca el
conocimiento de la ley, la honestidad y el secreto profesional, los cuales
requieren no comunicar las confidencias que se le cuentan de manera
profesional. (Campos Menjívar, 2011)
Los principios que rigen la vida moral del profesional en
cuanto tal, de acuerdo al filósofo español Antonio Peinador, no pueden ser distintos
de los que rigen la vida de la persona, puesto que la Moral, no puede ser sino
solo una. La profesión representa un servicio para los demás, consistente en el
empleo de las facultades, conocimientos, destrezas, aptitudes propias o
adquiridas, entre otras, en provecho de la sociedad. En este sentido nos
referimos a derechos y deberes profesionales, entendiendo que el profesional es
el hombre común ejerciendo una profesión. La deontología jurídica es definida
así como el conjunto de deberes morales del abogado, que considera como
principal obligación moral tener el conocimiento y la capacidad para ejercerla y
el deber de actualizarse. (Moreno Luce,
2015) .
Otra obligación deontológica y/o deber ético es el de guardar reserva de los
asuntos vinculados con su cliente y de su familia, en tanto se debe proteger el
bien jurídico de la intimidad de las personas y más aun de aquellas que como
clientes le confían al abogado como operador del derecho, informaciones que
pertenecen a su intimidad. Otro deber ineludible es que el abogado sea un
defensor de la justicia en donde fuese necesario como representante de la
defensa técnica del Estado de derecho y la aplicación de las normas legales a
favor de su cliente, utilizando con raciocinio los vacíos y lagunas legales a
favor de su defensa en el marco de la ley y en el caso que el asunto afecte
seriamente la moral y la ética como es por ejemplo la defensa de un violador de
niños, recurrir a la objeción de conciencia, negarse a conocer el caso y no transgredir
así la norma deontológica. (USMP) (Mestre
Cubillos, 2014)
Son principios de la deontología jurídica según clasificación
de Monroy Cabra:
1.-
Obrar según ciencia y conciencia, significa que la ciencia del abogado no es
una colección de principios abstractos y endebles, sino aplicables a conflictos
personales y concretos. La ciencia del abogado es esencialmente, una ciencia
jurídica comprensiva no solamente normativa, sino además jurisprudencial y comprende,
el conocimiento de la doctrina y de los principios jurídico-filosóficos en los
cuales se establece la doctrina. En cuanto al concepto de conciencia, este se
vincula con la moral propiamente, una moral vinculada al marco del ordenamiento
de la profesión de abogado y del ordenamiento jurídico en general, no solo con
rigurosa atención a las normas técnicas, sino también con conocimiento de todas
las consecuencias que derivan de su aplicación debido a que el abogado en su
práctica profesional debe emplear, además de los aspectos técnicos de su
ciencia, preceptos propios de justicia. (Chinchilla Sandí, 2006)
2.-Principio
de probidad profesional, la probidad es la honradez, un concepto que tiene
carácter universal. Un profesional debe ser una persona honesta, en su vida
profesional y privada. (Chinchilla Sandí, 2006)
3.-Principio
de independencia profesional, el abogado debe estar ausente de toda presión,
injerencia, intromisión o influencia externa en el ejercicio de la profesión. (Chinchilla Sandí, 2006)
4.-Principio
de libertad profesional, se refiere al propio ejercicio de la función de
abogado, libertad de autodeterminación del profesional respecto a su conducta
en el ejercicio de la profesión tanto desde un punto de vista técnico, cuanto a
los comportamientos que complementan a la parte técnica. (Chinchilla
Sandí, 2006)
5.-Principio
de equidad y decoro profesional, se refiere a la probidad que debe existir en la
profesión respecto a la naturaleza que esta implica. Entre las lesiones típicas
a este principio se encuentran los conflictos de intereses (tutelar un interés
afectando al mismo tiempo otro), tráfico de influencias, abusos y faltas,
corrupción, etc. que podrían hacer necesaria una intervención de parte del
Colegio. (Salas Monney, 2006)
6.-
Principio de diligencia, implica cuidado, capacidad técnica, esmero,
oportunidad y exactitud en la labor cotidiana del profesional, en la ejecución
de las prestaciones y deberes profesionales. Toma en cuenta el comportamiento
del profesional como diligente y prolijo organizador de su trabajo y su
despacho. (Salas Monney, 2006)
7.-Principio
de corrección, es actuar de conformidad con los principios y normas morales,
deontológicas y jurídicas así como las buenas costumbres. Se refiere al
cumplimiento de obligaciones inherentes a la profesión, a la manera de cómo
deben configurarse las relaciones con clientes, operadores del derecho y con
los colegas con quienes debe haber fraternidad, lealtad y respeto sin mínima
aversión. (Salas Monney, 2006)
8.-Principio
de desinterés está ligado a la independencia y libertad, a la entrega y dedicación
con la que el abogado debe consagrarse a la causa de su cliente, aún
sacrificando, en ocasiones, sus propios intereses legítimos. En consecuencia,
este principio supone, ausencia de afán de lucro desmedido y de indiferencia
social. Naturalmente la prestación de servicios gratuitos debe ser excepcional
y referirse a casos sociales. (Salas Monney, 2006)
9.-Principio
de información, es un derecho humano fundamental, es el deber de informar y
estudiar minuciosamente sobre el fundamento jurídico, las alternativas de
solución, los riesgos y probabilidades, significa dar una debida y completa
asesoría, informar a los interesados de manera precisa que permita la
transparencia con todas las partes del proceso. (Estrada Cuzcano, 2015) (Salas Monney,
2006)
10.-
Principio de reserva, mantener el secreto profesional al abogado, quién debe de
observar comportamientos de estricta reserva sobre la vicisitudes de su
cliente, involucra mantener en secreto todo lo que de cualquier forma ha
llegado a su conocimiento con ocasión del desempeño del encargo profesional que
el cliente le confirió, le impone conservar una conducta inspirada en la
discreción y reserva absoluta, excepto para evitar una eventual condena o el
daño a una tercera persona inocente. (Salas Monney, 2006)
11.-Principio
de lealtad procesal, desde el derecho romano se dispusieron los medios para que
los procesos no se eternizaran. Se concebía el proceso como algo viviente, que
nace, crece y muere, es decir no pretender prolongar los procesos con maniobras
legalistas. Dentro del deber de lealtad y probidad procesal se encuentra el actuar
según las reglas de la corrección y de la buena educación, sea en los contactos
con los colegas, con las partes litigantes, con los jueces, con los otros
funcionarios, en las alegaciones, en los informes orales y en las conclusiones. (Salas Monney,
2006)
12.-Principio
de colegialidad, consiste en el vínculo solidario que se establece entre los
miembros de una misma práctica profesional y contempla los aspectos comunes vinculados
a la profesión. Presupone la unión de varias personas ligadas entre sí por
intereses comunes. La colegialidad es el vínculo de una institución que busca
la ayuda mutua así como el mantenimiento y conservación de un conjunto
profesional de pautas éticas y morales. (Salas Monney, 2006)
LOS COLEGIOS PROFESIONALES
Todo profesional del Derecho ha recibido una formación
académica que lo faculta a ejercer la profesión de abogado. No obstante,
¿tiene la suficiente formación ética y moral para desempeñarse en su carrera?
Cabe preguntarse de qué manera el respeto a valores éticos y principios morales
es fundamental en el pleno desarrollo y adecuada actuación profesional del
abogado y afirmar así la extraordinaria función social de instrumento de paz
social y de entendimiento en el respeto irrestricto no sólo de las normas
jurídicas sino también de la moralidad y ética que sostienen a la democracia y
a la sociedad.
La existencia y funcionamiento de los Colegios
Profesionales en varios países de la región tienen antecedentes en el siglo
XVIII o inicios del siglo XIX, no obstante fueron normados ya tardíamente en
las Constituciones políticas del siglo XX. Dicho reconocimiento constitucional
fue posteriormente ratificado por el ordenamiento legal específico. Los
colegios profesionales son instituciones autónomas con personalidad de derecho
público, la ley señala los casos en que la colegiación es necesaria. En varios
países la norma constitucional consagra su autonomía y formaliza, además, sus competencias
profesionales al reafirmar su personalidad de derecho público. (Colegio
Odontológico del Perú, 2010) (Colegio de Abogados de Chile, 2011)
CODIGO DE ETICA PROFESIONAL Y CONDUCTA
DEL ABOGADO
Los
Colegios de Abogados de América Latina cuentan con un código de ética y un tribunal
de ética, aunque carecen de una entidad especializada que intervenga y sancione
con celeridad la labor profesional del abogado de modo que los justiciables
pongan en conocimiento del Colegio de Abogados las faltas a la conducta
profesional de sus integrantes y estas sean adecuadamente corregidas. Por ello
muchas veces y con razón se afirma, que a los Colegios de Abogados les falta
firmeza, diligencia y efectividad para investigar y sancionar a sus miembros
por faltas evidentes o funcionales no tan evidentes. (Colegio de Abogados de México, 2008)
Los
códigos de ética, tal como se conocen en las instituciones y las empresas, son
sistemas de reglas establecidos con el propósito general de guiar, orientar y
ordenar el comportamiento de los integrantes de la organización y de aquellos
con los cuales ésta actúa habitualmente, como son clientes, miembros y proveedores. El concepto de reglas puede tener varios significados, nos
referimos a reglas técnicas, reglas morales, reglas éticas, reglas jurídicas,
reglas de costumbres, reglas de etiqueta, reglas de cortesía, etcétera. Se
pretende que los códigos de ética en las empresas y de los colectivos de
profesionales sean un instrumento que facilite reconocer estos problemas y
eventualmente resolverlos, de acuerdo a los objetivos buscados por quienes
conducen la organización. (Universidad San Martin de Porres, 2012)
El
Código de deberes jurídicos, morales y éticos del profesional en derecho del
Colegio de Abogados de Costa Rica de 2004, el nuevo Código de ética peruano de
2012, como el de Chile de 2011, por ejemplo, comprometen a los colegios de
abogados locales para homogeneizar las sanciones y establecen el régimen
disciplinario contra las malas prácticas profesionales. De esta manera, se
busca sancionar las malas prácticas de los abogados que realicen inconductas
profesionales, sin dilatar los procedimientos sancionadores. Se establece que es deber del abogado prestar
servicios profesionales a su cliente, actuando con responsabilidad, diligencia
y cumpliendo los deberes de información, confidencialidad y lealtad. Así también el
abogado, en la defensa del interés del cliente, debe mantenerse actualizado en
el conocimiento del derecho, principalmente en el área de su especialidad,
mediante una formación continua. (Minjus, 2012) (Chinchilla Sandí, 2006)
El
abogado no debe aceptar ni continuar con el patrocinio cuando su ejercicio
profesional pueda verse afectado por intereses personales, por motivos de
amistad, parentesco, factores ideológicos, políticos, culturales u otros
análogos. También debe abstenerse de patrocinar las causas en las que haya
estado en capacidad de conocer que el fin o los medios propuestos para el
patrocinio son ilegales. Figuran como sanciones la suspensión temporal en el
ejercicio profesional, la separación del colegiado hasta por cinco años y la
expulsión definitiva del colegio profesional. La sanción de expulsión por ejemplo en el Perú, se aplica en los casos en que se incurra o se promuevan
violaciones de los derechos y las libertades fundamentales, sea cual fuere el
cargo que desempeñe el abogado y en los casos de hechos ilícitos o delictivos. (Minjus, 2012)
Los Códigos Deontológicos de los abogados se vuelven así muy útiles para regular y organizar las actividades de los profesionales del Derecho y también para ejercer el necesario control disciplinario. (Campos Menjívar, 2011)
CONDUCTA
PROFESIONAL DEL ABOGADO
El
abogado en el tribunal y fuera de él, debe manifestarse con el debido respeto,
observancia y conocimiento de las normas jurídicas. El Abogado no colabora
a que se administre justicia, es parte y medio fundamental del sistema. Como
decíamos, aunque varios temas se resuelvan extrajudicialmente mediante el
consejo, la conciliación y la mediación, en la mayoría de procesos, no se puede
administrar justicia o juzgar, sin la asistencia técnica de un Abogado. El
Código Deontológico de la Abogacía Española por ejemplo, dispone como
obligaciones de los Abogados para con los órganos jurisdiccionales, actuar ante
ellos con absoluto respeto. Pero ese respeto, que constituye la obligación de
forma en las relaciones con los Tribunales, no es lo mismo que la subordinación
o sumisión, la relación es y debe ser de
colaboración mutua en cumplimiento cabal y estricto de los fines y propósitos de
la Administración de Justicia. (Sanchez Stewart, 2014)
La práctica delimita perfectamente el respeto bilateral, recíproco
y correspondiente, entre Jueces y Abogados y que contiene interesantes preceptos,
disposiciones, pautas, modelos y pronunciamientos sobre la posición y actitud de
cada uno. Todo proceso jurisdiccional es un marco de discusión y encuentro de
posiciones jurídicas, donde la tensión dialéctica alcanza a veces cotas
elevadas y donde, se debe admitir una cierta flexibilidad en cuanto a las
expresiones y actitudes que han de ser permitidas a todos los intervinientes; cierto
grado de tolerancia que es necesaria en el derecho de defensa y en la
indiscutible y incontrovertible autoridad del órgano jurisdiccional como
director y conductor de la contienda procesal. (Sanchez Stewart, 2014)
A este respecto la Ley Orgánica del Poder Judicial del
Perú, artículo 9, señala que los magistrados pueden llamar la atención, o sancionar
con apercibimientos, multa, pedidos de suspensión o destitución, o solicitar la
sanción, de todas las personas incluyendo a los abogados, que se conduzcan de modo inapropiado, actúen de
mala fe, presenten solicitudes dilatorias o maliciosas y en general, cuando falten
a los deberes señalados en el artículo anterior, así como cuando incumplan sus
mandatos. (Ramos
Herrera, Formación Básica para la Magistratura, 2015)
RESPETO RECIPROCO ENTRE JUECES
Y ABOGADOS
Abogado y Juez son dos extremos del contenido dialéctico
del proceso, el abogado que maneja la acción y el juez que opera con la
jurisdicción, que coinciden en una base común y esencial: el profesionalismo
jurídico y el conocimiento técnico del derecho. Abogado y juez no son
condiciones opuestas porque no son estados permanentes. Lo permanente es la
calidad primaria de abogado que ambos tienen. De todo abogado pueda resultar un
juez y todo juez puede volver a la plenitud de su situación originaria de
abogado; porque para ser juez, primero hay que ser abogado. Para ser juez, se
necesita cierto tiempo de ejercicio de la abogacía que la práctica,
probablemente con válidas razones, ha desplazado por una carrera judicial,
cuyos primeros pasos no se dan en los pasillos, sino en los despachos. Un buen
juez precisa la materia de un buen abogado, con lo que esto implica de
conocimiento de la vida, del dolor y de la angustia, en la experiencia del
abogado que es distinta de la del juez. Jueces y abogados, unidos por génesis,
están sujetos a una permanente relación, encadenados como Prometeo a la montaña,
porque el mecanismo de la justicia precisa de abogados parciales que planteen
los casos para que jueces imparciales los decidan, ese es el sistema y debe
funcionar con eficiencia. (Ramos Herrera, Formación Básica
para la Magistratura, 2015)
El primer elemento de una buena relación ha de ser,
entonces, la recíproca comprensión de sus respectivos roles. Este entendimiento
debe traducirse, necesariamente, en recíproco respeto para los abogados,
ejerciendo su parcialidad, frente a las otras partes y frente al juez, dentro
de los límites éticos de la lealtad y la buena fe para los jueces, y del otro
lado, los jueces obrando con la debida consideración y dignidad hacia los
abogados. Decía con razón Calamandrei: “El
juez que no guarda respeto al abogado, como el abogado que no se lo guarda al
juez, ignoran que abogacía y magistratura obedecen a la ley de vasos
comunicantes: no se puede rebajar el nivel de una, sin que el nivel de la otra
descienda al mismo grado”. (Ramos Herrera, Formación Básica
para la Magistratura, 2015)
Si en la búsqueda de la justicia uno y otro confluyen, el
abogado que representa a la parte, no debe olvidar que el juez representa al
Estado de Derecho, y que si bien ambos, desde la perspectiva oficial o
particular, ejercen funciones públicas, el ángulo no es idéntico, porque uno
hace valer un interés particular, mientras que el otro expresa la voluntad de
la ley y representa la soberanía de la Nación, no obstante los une y los vincula
el foro que no es sino la legalidad formal, a la cual ambos deben observancia y
respeto. (Ramos Herrera, Formación Básica para la Magistratura, 2015)
El respeto al juez no es sólo acatamiento a sus
decisiones, sino también consideración a su persona y a su independencia. El
abogado convencido de su causa puede defenderla incluso con pasión, pero ha de
recordar siempre que él la somete al juez para que resuelva sobre su
fundamento, y que esa necesidad de que las pretensiones se hagan valer ante los
tribunales en lugar de imponerlas por la propia voluntad, constituye la base
del Estado de derecho y el presupuesto de la paz social, que Chiovenda resumía
en su teoría de la jurisdicción como actividad sustitutiva. (Ramos Herrera, Formación Básica para la Magistratura, 2015)
El foro prestigiará su propia función exaltando a la
magistratura y viceversa. Nunca el abogado debe llegar al Despacho del Juez,
queriendo hacer valer el peso de su sapiencia o influencia, o con gesto
desconsiderado o soberbio. El juez es siempre el juez, y en él se representa el
Estado. (Ramos Herrera, Formación Básica para la Magistratura, 2015)
El abogado debe también respetar al adversario. El tono ofensivo o pedante, el trato desconsiderado hacia el rival, el uso de medios desleales, la perturbación artificiosa del proceso, desmerece la jerarquía de su ministerio. El Art. 45 del Código Procesal Civil Argentino por ejemplo, exige a los abogados, lealtad y buena fe y entiende que esto más que una norma debe ser un modo de vida, una conducta. El abogado cumple con su moral profesional defendiendo el interés de su parte, sin traicionarlo, pero también respetando a quien, desde la perspectiva opuesta, defiende una causa que buenamente cree tan legítima como la suya, evitando gestionar intencionalmente el engaño o la equivocación de la justicia.
Seguidamente a modo de ilustración, transcribimos dos
decálogos del abogado, funcionales y utilitarios y a la vez efectivos. Uno de
ellos es el Decálogo del jurista Ángel Ossorio, autor de la obra El alma de la toga. (Campos Menjívar, 2011)
1.
No pases por encima de un estado de la conciencia.
2.
No afectes una convicción que no tengas.
3.
No te rindas ante la popularidad ni adules la tiranía.
4.
Piensa siempre que tú eres para el cliente y no el cliente para ti.
5.
No procures nunca ante los tribunales ser más que los magistrados, pero no
consientas ser menos.
6.
Ten fe en la razón que es lo que en general prevalece.
7.
Pon la moral por encima de las leyes.
8.
Aprecia como el mejor de los textos el sentido común.
9.
Procura la paz como el mayor de los triunfos.
10.
Busca siempre la justicia por el cambio de la sinceridad y sin otras armas que
las de tu saber.
El siguiente es el Decálogo del abogado por Eduardo J.
Couture. (Campos Menjívar, 2011)
1.-Estudia.
El derecho se transforma constantemente. Si no sigues sus pasos, serás cada día
un poco menos abogado.
2.-Piensa.
El derecho se aprende estudiando, pero se ejerce pensando.
3.-Trabaja.
La abogacía es una larga fatiga puesta al servicio de la justicia.
4.-Lucha.
Tu deber es luchar por el Derecho, pero el día que encuentres en conflicto el
derecho con la justicia, lucha por la justicia.
5.-Sé
Leal. Leal para con tu cliente, al que no debes abandonar hasta que comprendas
que es indigno de ti. Leal para con el adversario, aun cuando él sea desleal
contigo. Leal para con el juez, que ignora los hechos y debe confiar en lo que
tú le dices; y que, en cuanto al derecho, alguna que otra vez, debe confiar en
el que tú le invocas.
6.-Tolera.
Tolera la verdad ajena en la misma medida en que quieres que sea tolerada la
tuya.
7.-Ten
Paciencia. El tiempo se venga de las cosas que se hacen sin su colaboración.
8.-Ten
Fe. Ten fe en el Derecho, como el mejor instrumento para la convivencia humana;
en la justicia, como destino normal del derecho; en la paz, como sustituto
bondadoso de la justicia; y sobre todo, ten fe en la libertad, sin la cual no
hay Derecho, ni justicia, ni paz.
9.-Olvida.
La abogacía es una lucha de pasiones. Si en cada batalla fueras cargando tu
alma de rencor, llegará un día en que la vida será imposible para ti. Concluido
el combate, olvida tan pronto tu victoria como tu derrota.
10.-Ama
a tu Profesión. Trata de considerar a la abogacía de tal manera que el día en
que tu hijo te pida consejo sobre su destino, consideres un honor para ti
proponerle que se haga abogado.
EL ABOGADO DEL TERCER
MILENIO
Los debates morales acerca de lo que es justo o injusto,
de lo bueno y malo, de lo correcto e incorrecto son frecuentes y constantes
dentro de las sociedades modernas, el crecimiento económico en varias zonas del
planeta, ha cambiado concepciones tradicionalmente aceptadas con la justificación
de nuevas necesidades. No obstante, las crisis de valores han existido y
existirán en todo tiempo y sociedad, y es que la moral responde a los cambios
de cada época, pero también es cierto que no pueden transgredirse límites que
son aquellos que esencialmente afectan a la naturaleza humana, la dignidad de
la vida, la conservación de la salud y los derechos fundamentales. Toda acción
humana que se aleje, se aparte de aquellas fronteras definitivamente creará o
producirá conflictos y reacciones. Si bien los dogmas morales pueden ser
peligrosos, el relativismo moral es también un peligro, el justo medio
aristotélico parece alcanzar mayor utilidad en estas circunstancias.
El abogado del siglo XXI, a semejanza del Juez que propone
Francois Ost, se manifiesta también, a su manera, como el Hermes o Mercurio de
la mitología clásica que utiliza ampliamente la información y las nuevas
tecnologías para potenciar su trabajo, comunicar y multiplicar su actuación,
siempre en el marco de la ley y de los principios éticos y morales que son
esenciales en él. No puede aprovecharse del conocimiento técnico y/o de los
resquicios legales para actuar ilegítimamente o contraviniendo la moral y la
ética, sino emplear todas las formas permitidas legalmente para defender sus
causas, siempre y cuando conserven una sólida base doctrinaria y ética. El lema
de algunos colegios profesionales y sus juramentos de admisión, reiteran estas
precisiones. Tal es el caso del Colegio de Abogados de Lima con su divisa: Orabunt Causas Mellius que literalmente
significa: defenderás justamente las
causas. Una buena definición de lo que debe ser la finalidad deontológica de
la múltiple actividad del profesional del Derecho actual.
El Abogado del siglo XXI requiere mayor preparación y
destrezas, que no se limiten a los conocimientos jurídicos sino a disciplinas
extrajurídicas, con la finalidad de evitar largos procesos legales que difieren
completamente de la celeridad y aplicación que demandan actualmente las
relaciones, comerciales, económicas y jurídicas de la sociedad. Estas nuevas
destrezas y habilidades implican un amplio perfil profesional y la viabilidad de
obtener mejores oportunidades en un entorno profesional competitivo. El perfil
del Abogado debe ser técnico y humano, integral e interdisciplinar, no puede ni
debe confinarse a la ciencia del derecho, debe comprender también conocimientos
de informática, idiomas extranjeros, administración de empresas, mediación,
conciliación, psicología, economía, historia, y en fin todo aquello que tiene
relevancia en un mundo altamente integrado. (Manrique Lazarte, 2004)
El abogado como cualquier otro profesional, no debe
pensar, que no queda ya nada por hacer, por descubrir, por aportar y comunicar,
porque jamás el saber estará absolutamente constituido, porque todo propósito
tiene varios caminos y porque siempre falta algo nuevo por decir, algo por
descubrir y algún ámbito para mejorar. Este es el abogado que la sociedad del
siglo XXI necesita y espera. (Cabrera Miranda, 2013) El abogado viene a
ser en la actualidad un comunicador y un propulsor del adecuado conocimiento y
funcionamiento del sistema democrático y su ordenamiento legal. Un profesional
que conoce el Derecho, lo promueve y lo comunica a la sociedad sirviendo
mediante la defensa técnica y su saber interdisciplinar, como un autorizado consejero,
guía y orientador para la sociedad.
--------------------------------------
CONCLUSIONES
-
Las leyes generales del poder judicial como los propios códigos procesales
civiles y penales, así como los Estatutos de los Colegios de Abogados
establecen las obligaciones, tanto del Juez como del Abogado, así como las
sanciones correspondientes para ambos.
-
Los Colegios de Abogados mayoritariamente cuentan con un tribunal de ética y un
código de ética aunque en varios casos carezcan de una entidad especializada
que fiscalice y sancione con celeridad la inconducta profesional del abogado.
-
La práctica cotidiana en el tribunal delimita el respeto bilateral, recíproco y
correspondiente, entre Jueces y Abogados y contiene interesantes preceptos,
pautas, hábitos, prácticas y modelos sobre la posición y conducta de cada uno,
siempre en el marco de la dignidad, corrección y tolerancia recíprocas.
-
El Abogado del siglo XXI debe ser a la vez técnico y humano, especializado a la
vez que integral e interdisciplinar, conocedor, comunicador y orientador del
derecho y la justicia para la sociedad.
REFERENCIAS BIBLIOGRAFICAS
-Cabrera Miranda, D. A. (18 de septiembre de 2013). CNN expansión. Obtenido de El Abogado del Siglo XXI: una perspectiva actual: http://blogs.cnnexpansion.com/soy-competitivo/2013/09/18/el-abogado-del-siglo-xxi-una-perspectiva-actual/
-Campos Menjívar, J.
F. (5 de diciembre de 2011). Gestiopolis. Obtenido de http://www.gestiopolis.com/importancia-deontologia-juridica-en-la-formacion-de-abogados/
-Carmona, B. (2015). Universidad
Autónoma de México. Obtenido de La ética en la práctica del abogado:
http://www.juridicas.unam.mx/publica/librev/rev/facdermx/cont/254.5/pr/pr31.pdf
-Chinchilla Sandí, C.
(ENERO-ABRIL de 2006). EL ABOGADO ANTE LA MORAL Y LA DEONTOLOGIA JURIDICA.
Obtenido de Revista de Ciencias Jurídicas Nº 109:
revistas.ucr.ac.cr/index.php/juridicas/article/download/9727/9173
-Colegio de Abogados
de Chile. (2011). Código de ética profesional. Recuperado el 9 de
diciembre de 2015, de http://www.colegioabogados.cl/
-Colegio de abogados
de Lima. (2001). Colegio de Abogados de Lima. Obtenido de Insignia:
http://www.cal.org.pe/fx_insignia.html
-Colegio de Abogados
de México. (2008). Código de ética. Recuperado el 9 de diciembre de
2015, de http://www.incam.org.mx/codigoEtica-V.php
-Colegio Odontológico
del Perú. (22 de abril de 2010). CÓDIGO DE ÉTICA Y DEONTOLOGÍA.
Obtenido de http://www.cop.org.pe/pdf/codigo_de_etica_y_deontologia.pdf
-Estrada Cuzcano, M.
A. (2015). Principios Jurídicos del Derecho a la Información.
Recuperado el 26 de diciembre de 2015, de Tesis Digitales UNMSM: http://sisbib.unmsm.edu.pe/bibvirtualdata/tesis/human/estrada_cm/enpdf/cap2.pdf
-IDEHPUCP. (julio de
2013). IDEHPUCP PUCP. Obtenido de Manual de capacitación para
operadores de justicia:
http://idehpucp.pucp.edu.pe/wp-content/uploads/2013/07/Manual-de-capacitaci%C3%B3n-para-operadores-de-justicia-en-delitos-contra-la-administraci%C3%B3n-p%C3%BAblica.pdf
-Jaramillo Jimenez,
W. (27 de septiembre de 2013). Scridb. Obtenido de
http://es.scribd.com/doc/171329336/DEONTOLOGIA-FORENSE#scribd
-Manrique Lazarte, J.
C. (18 de noviembre de 2004). FILOSOFIAYDERECHO. Obtenido de El
Abogado en el siglo XXI:
http://filosofiayderecho.blogia.com/2004/111801-el-abogado-en-el-siglo-xxi.php
-Merchán Gordillo, M.
A. (2015). Compilado de Deontología Forense. Chimbote: Uladech.
-Mestre Cubillos, G.
E. (2 de diciembre de 2014). La deontología jurídica: juicios de valor
entre la ética, la moral y la razón de los juristas y del actuar individual y
colectivo. Obtenido de
http://revistaci.blogspot.pe/2015/01/la-deontologia-juridica-juicios-de.html
-Minjus. (22 de mayo
de 2012). Nuevo código de ética para el ejercicio profesional de Derecho.
Obtenido de
http://www.minjus.gob.pe/blog/opinion-y-analisis/nuevo-codigo-de-etica-para-el-ejercicio-profesional-de-derecho/
-Montoya Vivanco, Y.
(. (2012). IDEHPUCP. Obtenido de
http://www2.congreso.gob.pe/sicr/cendocbib/con4_uibd.nsf/1BB8475F67618D4D05257BF80020FF56/$FILE/Libro-Anticorrupci%C3%B3n-1.pdf
-Moreno Luce, M. S.
(2015). La Deontología Jurídica. Recuperado el 23 de diciembre de
2015, de http://www.letrasjuridicas.com/Volumenes/4/moreno4.pdf
-Osterling, F.
(2004). LA FORMACIÓN ACADÉMICA Y LA ESPECIALIZACIÓN DE LOS ABOGADOS.
Obtenido de
http://www.osterlingfirm.com/Documentos/articulos/La%20formacion%20academica.pdf
-Ramos Herrera, W.
(2015). Formación Básica para la Magistratura. Chimbote: Uladech.
-Salas Monney, A. (.
(2006). Departamento Académico del Colegio de Abogados, Costa Rica.
Obtenido de http://campusvirtualabogados.cr/pag/materialCursosPresenciales/deontologia/sesiones/sesion3/lect3.pdf
-Sanchez Stewart, N.
(17 de febrero de 2014). Protección de un abogado en sala: lo que un
abogado no puede (o debe) soportar. Obtenido de
http://informativojuridico.com/protecci%C3%B3n-de-un-abogado-en-sala-lo-que-un-abogado-no-puede-o-debe-soportar-0
-Torres Manrique, J.
(2008). Derecho y Cambio Social. Recuperado el 12 de octubre de 2015,
de
http://www.derechoycambiosocial.com/revista015/temeridad%20y%20malicia%20procesal.htm
-Universidad San
Martín de Porres. (2012). CURSO - TALLER DEONTOLOGIA FORENSE. Obtenido
de http://pmsj-peru.org/wp-content/uploads/2012/02/Mod_1_y_2.pdf
-USMP. (s.f.). Universidad
de San Martín de Porres. Recuperado el 23 de diciembre de 2015, de
Deontología para abogados y estudiantes de Derecho:
http://www.derecho.usmp.edu.pe/instituto/revista/articulos/Deontologia_Juridica_para_Abogados%20y%20Estudiantes%20de%20Derecho.pdf
No hay comentarios:
Publicar un comentario